Reseña Histórica
El académico Rafael Eduardo de ängel Mogollón, en su libro "Historia de Cúcuta", escribió que de 1550 a 1750 el Valle de Cúcuta fué un territorio de lucha contra la naturaleza inhóspita y contra los Motilones; de paso en la necesidad de las comunicaciones con Bogotá, Tunja, Cartagena, Maracaibo y Caracas; de puerto fluvial para su comercio y el empalme de los caminos con los rios: de asentamiento de blancos para la fundación de plantaciones de cacao y la cria de ganado y de campo propicio para la misión evangelizadora de los Motilones.
EL PUEBLO DE CÚCUTA
 
Los motilones fue una de las tribus mas dificiles de someter en todas las etapas de la conquista. El Valle de Cúcuta, en casi dos siglos fue el escenario de avance y retroceso en el proceso de dominación en el que las circustancias obligaron a permanentes desviaciones de las rutas comerciales. 
 
La fundación de La Grita (1567) y Salazar de las Palmas (1583), estableció una línea fronteriza con los aborigenes. 
 
Pamplona era el centro del poder administrativo y expedicionario; Ocaña, el punto obligado de la ruta comercial por el rio Magdalena, y Mérida, el sitio de avanzada en dicho proceso, en el que la Villa de San Cristobal era el intermedio en el camino. 
 
La rebeldia de los indios y sus constantes asaltos impedian el asentamiento de los blancos y dificultaron la comunicación con Santa Marta, Cartagena y el Lago de Maracaibo. 
 
Antes de que se fundara San Faustino de los Rios (1622), los conquistadores lograron reducir a los primeros motilones en el llamado Pueblo de Cúcuta (hoy barrio San Luis), en el que había un cura para impartir la enseñanza del evangelio y capilla para ejercer ese ministerio. 
 
En ese pueblo vivian, exclusivamente, indios. Los blancos aunque agregados al poblado, estaban esparcidos por el territorio circundante. 
 
Ese fue un asentamiento precolombino que Pedro de Ursúa dio en encomienda a Sebastian Lorenzo por dejación de Miguel Tiebal (1550) y es el origen remoto de la fundación de San José de Cúcuta.
LA FUNDACIÓN
 
El académico Rafael Eduardo Ángel Mogollón afirma que "para principios del siglo XVII gran parte de los valles de Cúcuta pertenecieron al capitán don Cristóbal de Araque Ponce de León cuyas tierras pasaron por herencia a su hijo don Fernando de Araque Ponce León, dueño que fue de todas las tierras que hay desde el Valle de Cúcuta hasta el pueblo de San Joseph, jurisdicción de la ciudad de San Faustino, las cuales habian sido donadas como merced al capitán Araque por el Gobernador de la Nueva Provincia de Mérida de la Grita mediante titulo del 9 de septiembre de 1930. 
 
La conducta hostil y repetida de los indios Motilones del Pueblo de Cúcuta para con los blancos habitantes del valle y los intereses económicos de estos fueron factores determinantes para que los últimos pidieran la erección de una parroquia que llevara el nombre de San José y poiblarla si obtenían licencia. 
 
Considerando que los vecinos blancos de la agregación del pueblo de Cúcuta biban a solicitar la erección de una parroquia y que habían escogido el sitio de Guasimal, en las márgenes del rio Pamplona, doña Juana Rangel de Cuéllar donó el 17 de junio de 1733, media estancia de ganado mayor en el sitio Tonchalá, que tenia un valor de 50 patacones. 
 
Tonchalá era el asiento agroganadero más notable de los Rangel Cuéllas, prominente familia pamplonesa descendiente del capitán Alonso Rangel, fundador de Salazar de la Palmas, en 1583. 
 
Acorde con la jurisdicidad y costumbres de las época, doña Juana Rangel de Cuéllar, tuvo que afirmar que la donación cumplía con lo establecido en el ordenamiento real en el sentido que se incluía en la décima parte de sus bienes y que por lo tanto no afectaba mayormente lo que debía dejar como herencia, ni quedaba tampoco en una ruina, ni existía ninguna duda sobre la naturaleza y el carácter de la propiedad y finalmente que estaba "libre de censo, empeño e hipoteca general ni especial" por lo que la donación se hacia con todas las formalidades.
 
EL TÍTULO DE "VILLA"
 
El Rey de España, Carlos IV, el 18 de mayo de 1792, mediante Cédula le concedió a Cúcuta el Titulo de "Muy Noble, Valerosa y Leal Villa". 
 
José María Maldona, abogado de la Real Audiencia, hizo a nombre de los vecinos la presentación legal del título de villa ante el virrey Espeleta.
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